Radio Pasión FM
La infidelidad, uno de los motivos más dolorosos en las rupturas de pareja, tiene un impacto jurídico más limitado de lo que muchos creen. En Chile, donde la tasa de divorcios es la más alta de América Latina, los mitos sobre las consecuencias legales de la deslealtad persisten.
Eduardo Lara, abogado del Estudio Jurídico Alfaro y Madariaga (EJAM), explica que demandar por infidelidad no garantiza ventajas judiciales. Aunque es posible solicitar un 'divorcio por culpa', es necesario presentar pruebas contundentes para que esta causal sea aceptada. “El escenario ideal para los jueces es la existencia de un hijo concebido durante el matrimonio con otra persona”, señala Lara.
Una creencia común es que el cónyuge infiel puede perder la custodia de los hijos o enfrentar severos castigos económicos. Sin embargo, Lara desmiente esta idea. En lo que respecta a la custodia y la pensión de alimentos, lo que prevalece son las necesidades económicas y el bienestar de los hijos. “La conducta sentimental de los padres no influye en la decisión”, aclara el abogado.
Las estadísticas muestran un cambio en la forma en que las parejas chilenas enfrentan el divorcio: cada vez más optan por la vía rápida, tramitando su separación por causales objetivas, como el cese de convivencia. Esta opción puede resolverse en un plazo de una a cuatro semanas, mientras que un divorcio por infidelidad puede tardar entre tres y ocho meses debido a la burocracia judicial.
Curiosamente, el verano es la época del año en la que se registran más consultas por divorcio, especialmente después de las fiestas de fin de año y las vacaciones familiares. Este patrón refleja las tensiones que surgen en las relaciones durante estos períodos.