Radio Pasión FM
Han pasado cuatro meses desde la implementación de la ley que regula el uso de celulares en escuelas y liceos chilenos, y los resultados comienzan a reflejar cambios significativos en el ambiente educativo. Según el Ministerio de Educación, el propósito de esta normativa es fortalecer los ambientes de aprendizaje y promover una convivencia más saludable entre los estudiantes.
Los primeros balances indican mejoras en la concentración y una notable disminución de las distracciones en el aula. Esto ha permitido recuperar interacciones que parecían perdidas, según diversos establecimientos educativos. A pesar de que el tiempo transcurrido es corto, la evidencia internacional ya advertía sobre el impacto negativo del uso excesivo de dispositivos digitales en el bienestar y rendimiento de los estudiantes.
Sin embargo, el hallazgo más revelador se ha dado en los patios de los colegios, donde muchos estudiantes se han visto confrontados con la pregunta: “¿Y ahora qué hacemos?”. Esta interrogante expone una realidad preocupante: las pantallas han ocupado espacios que antes eran ocupados por conversaciones, juegos y amistades, elementos esenciales para el desarrollo social de los niños.
A pesar de los avances, el desafío no se limita a las escuelas. La educación digital inicia en casa y debe continuar fuera del horario escolar. La American Psychological Association ha señalado que las familias juegan un rol crucial en la formación de hábitos saludables respecto al uso de la tecnología. Es fundamental que los adultos sirvan como modelos y promuevan conversaciones sobre el equilibrio en el uso de dispositivos.
Las próximas vacaciones de invierno representan una oportunidad ideal para que las familias retomen actividades sin pantallas, fomentando así la creatividad y la interacción personal. El verdadero desafío radica en formar niños y jóvenes capaces de utilizar la tecnología sin ser sus prisioneros. La ley ha dado un primer paso, ahora es el turno de las familias para continuar este proceso educativo.