Radio Pasión FM
La mañana del martes 7 de julio, antes de que la Bolsa de Santiago abriera, un paquete de más de 43 millones de acciones de Echeverría Izquierdo apareció a la venta a $500, muy por debajo del cierre del lunes, que fue de $605. La incógnita sobre quién estaba ofertando semejante bloque se resolvió al cierre de la jornada: la familia Barros informó, mediante un hecho esencial, que se despedía de la empresa fundada por su padre.
Las sociedades Inversiones BAIZ e Inversiones BAIZ Dos, vehículos de la familia, enajenaron el 7,20% de la propiedad, recaudando $21.689 millones (unos US$ 23,3 millones). La acción cerró como el peor papel de la jornada, con una caída de 10,83%. Días después, un segundo hecho esencial confirmó la renuncia voluntaria de Darío Barros Izquierdo, gerente general de Echeverría Izquierdo Montajes Industriales (EIMISA) y último miembro de la familia en la empresa, efectiva a contar del 30 de agosto.
"El mercado y los directores se dieron cuenta cuando se apretó el botón" - Fuente cercana a la operación
La operación se ejecutó con total sigilo, sin previo aviso a los controladores. Se trató de un remate en bloque, y el precio de $500 —un 17% bajo el cierre previo— refleja el castigo por vender todo de una vez en una acción de baja liquidez. A cambio, la transacción incrementó el free float de la compañía, un objetivo que Echeverría Izquierdo perseguía desde 2019.
Según operadores, el 7,2% se repartió entre fondos de baja capitalización como Pionero, Compass y Falcom. La acción, que en 2025 se disparó 186,79%, acumulaba una suba de 20% en el año incluso tras el desplome.
La salida de la familia Barros tiene un fuerte simbolismo. El patriarca, Darío Barros Ramírez, falleció el 20 de enero de 2025, y fue el alma de la empresa, según su círculo. Tras su muerte, el hijo —el único de los tres herederos con rol ejecutivo— se quedó sin representación en el directorio, que exige alrededor del 12% de la propiedad. Las dos hermanas, que manejaban negocios en inmobiliaria y agricultura, consideraban el 7,2% como capital inmovilizado y presionaron para vender.
La utilidad de la compañía se triplicó en cuatro años, de $8.253 millones en 2021 a $25.350 millones en 2025, y el backlog al cierre de 2025 alcanzó un récord de $800 mil millones. Dos meses antes de la venta, EIMISA firmó una alianza con la estadounidense Bechtel para proyectos mineros. El reemplazo de Barros en la gerencia se definirá mediante un proceso interno antes de fin de mes.