Radio Pasión FM
Un número creciente de científicos climáticos está pidiendo que se hable sin tapujos sobre los escenarios más extremos del cambio climático. Lejos de buscar generar alarma, su objetivo es que gobiernos, empresas y ciudadanos tomen decisiones informadas antes de que sea demasiado tarde.
Según explicaron en un artículo publicado recientemente, la comunicación científica suele centrarse en los escenarios más probables, dejando de lado aquellos que, aunque menos probables, podrían tener impactos catastróficos. Por ejemplo, estudios recientes contemplan que el deshielo acelerado de Groenlandia y la Antártida occidental podría elevar el nivel del mar mucho más de lo previsto en los próximos siglos.
Los investigadores aclaran que estos escenarios no representan la evolución más probable del clima, pero tampoco pueden descartarse con el conocimiento actual. Ignorarlos, advierten, genera una falsa sensación de seguridad que dificulta la preparación frente a riesgos reales.
El debate se enmarca en la tensión entre el negacionismo —que minimiza el problema— y el derrotismo —que asume que todo está perdido—. Ambos extremos, señalan, paralizan la acción. Si la gente cree que el cambio climático es leve, no se moviliza; si cree que es inevitable, tampoco.
Por eso, los científicos proponen desarrollar una nueva evaluación internacional que analice tanto los mejores como los peores escenarios plausibles. La última gran evaluación de este tipo data de hace más de una década, y desde entonces han surgido nuevas evidencias sobre procesos potencialmente irreversibles.
“Conocer los peores escenarios no significa asumir que ocurrirán”, recalcan. Al contrario, tener una visión completa de los riesgos permite diseñar mejores estrategias de mitigación y adaptación. En un contexto donde cada décima de grado cuenta, comprender qué podría suceder —y que aún estamos a tiempo de evitar— se convierte en una herramienta fundamental para enfrentar el cambio climático en las próximas décadas.