Radio Pasión FM
Francia acaba de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 15 años, y Chile discute una medida aún más restrictiva: impedir que los menores de 16 años usen estas plataformas. Detrás del debate hay evidencia científica que vincula el uso de redes con ansiedad, depresión y problemas de concentración en adolescentes.
Horacio Salgado, académico de Psicología de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), explicó que el punto de inflexión ocurrió cuando las redes dejaron de ser solo un espacio para comunicarse y comenzaron a girar en torno a la imagen personal. Las selfies, señaló, potenciaron la comparación constante entre adolescentes, un fenómeno que al repetirse cientos de veces al día puede desencadenar ansiedad, sensación de exclusión (FOMO) y síntomas depresivos.
El cerebro adolescente también juega un rol clave. Durante esta etapa, las áreas emocionales y de recompensa maduran antes que las encargadas del autocontrol. Por eso, estímulos como los 'me gusta', las notificaciones y el scroll infinito —lo que los expertos llaman 'diseño persuasivo'— resultan especialmente difíciles de ignorar. Un informe de la Defensoría de la Niñez plantea que la discusión ya no debería centrarse solo en el comportamiento de los usuarios, sino también en el diseño de las plataformas.
La propuesta legislativa chilena busca prohibir el uso de redes a menores de 16 años, exigir sistemas de verificación de edad, restringir la publicidad dirigida a niños y adolescentes, y limitar herramientas que prolonguen el tiempo de permanencia. El enfoque de 'seguridad por diseño' —que las plataformas incorporen protección desde el inicio— ya se aplica en Europa, Reino Unido y Australia.
El debate sigue abierto: mientras algunos defienden la educación digital como solución, otros sostienen que prohibir no es autoritarismo, sino devolver a los jóvenes la posibilidad de vincularse de verdad. La ciencia, por ahora, respalda la regulación.