Radio Pasión FM
Los ríos atmosféricos son extensos corredores de vapor de agua que, al chocar con la cordillera de los Andes, pueden provocar lluvias torrenciales, crecidas de ríos y deslizamientos de tierra. Sin embargo, no todos producen los mismos efectos: dos ríos con cantidades similares de humedad pueden dejar acumulados de lluvia completamente distintos, según una nueva investigación científica.
El estudio, realizado por los investigadores Mudiar, Martinez-Villalobos, Valenzuela y Rondanelli, fue publicado en 2026 y aborda los factores que intensifican las precipitaciones durante eventos de ríos atmosféricos en Chile. La clave estaría en la humedad relativa cerca de la superficie, según detalla el informe difundido por Meteored Chile.
La intensidad de los ríos atmosféricos suele medirse con el transporte integrado de vapor de agua (IVT), una variable que combina la cantidad de humedad en la atmósfera y la velocidad del viento. Existe una escala que va desde la categoría 1 (AR Cat 1), mayoritariamente beneficiosa, hasta la categoría 5 (AR Cat 5), que representa eventos extremos y peligrosos. No obstante, la cantidad de lluvia no siempre responde a esa escala.
El fenómeno se intensifica cuando el aire que llega a las laderas de los Andes ya está muy húmedo y próximo a la saturación, con una humedad relativa muy alta. En esas condiciones, el ascenso forzado por la cordillera permite que el vapor de agua se condense rápidamente, favoreciendo la formación de nubes y precipitaciones. Además, la convergencia de humedad y el transporte de aire cálido contribuyen a elevar la humedad relativa en las zonas más escarpadas.
En las capas bajas de la atmósfera, la liberación de calor durante la formación de nubes puede reforzar el ascenso del aire, generando un efecto dominó que produce lluvias mucho más intensas. Es decir, el río atmosférico entrega la humedad, pero el estado de la atmósfera cercana al suelo determina cuán eficientemente esa humedad se transforma en lluvia.
El hallazgo es relevante para la anticipación de eventos climáticos extremos en Chile, ya que conocer únicamente la intensidad del transporte de vapor de agua no siempre permite prever cuáles serán los temporales más peligrosos.