Radio Pasión FM
La clasificación de Boca Juniors a los octavos de final de la Copa Sudamericana dejó una imagen que sigue generando debate: Tomás Aranda, con la serie casi liquidada, decidió picar su remate en la tanda de penales y el arquero rival contuvo el disparo. Lo paradójico es que el joven volante había sido la figura del equipo durante los 90 minutos en Rancagua.
En la puerta del hotel donde se hospedó el plantel, Juan Román Riquelme fue consultado por esa jugada puntual. El presidente del club no quiso entrar en análisis técnicos y respondió con su clásica postura: "Los penales es cuestión de suerte, siempre digo lo mismo. La suerte estuvo de nuestro lado... Para el arquero nuestro es bueno porque es una manera de ganar seguridad", señaló.
Ante la insistencia de los periodistas, que le pidieron una opinión "como futbolero", Riquelme fue tajante: "No lo sé, yo no soy técnico ni nada, soy dirigente". Y cuando le repreguntaron, cerró la puerta a cualquier polémica: "No, nooo. Como dirigente trato de ayudar, que los muchachos estén bien, que el entrenador tenga un buen plantel".
Más elocuente fue Leandro Paredes, capitán del equipo y campeón del mundo, quien salió a bancar al juvenil en el momento más difícil. "Son maneras de patear. Como lo erró, todo se agranda más. Es muy joven y Tomy aprenderá que hay momentos y momentos para patearlo así", explicó. Y agregó: "Ha hecho un partido increíble. Creo que fue el que nos dio ese ánimo para ir a buscar el partido".
El contexto del fallido penal no fue menor: Boca estaba a un gol de la clasificación, O'Higgins había fallado dos tiros y Aranda tomó la pelota con la chance de sentenciar la serie. Picó el balón al medio, el arquero Omar Carabalí se quedó quieto y contuvo el remate, desatando la tensión en la tanda. Fue entonces cuando Paredes rompió la fila de ejecutantes para abrazarlo y contenerlo, antes de que Lautaro Blanco convirtiera el penal definitivo.
La actuación previa de Aranda, sin embargo, había sido de las más destacadas del equipo en suelo chileno. Generó las primeras situaciones de peligro, intentó romper el partido con pelota dominada y, en el cierre, sacó dos remates de media distancia que exigieron enormes respuestas del arquero rival. Esas ocasiones fueron las más claras del conjunto dirigido por Arruabarrena en el encuentro.
La decisión de Riquelme de no opinar sobre el penal, en lugar de exponer al juvenil, dejó en claro que la dirigencia prefiere cuidar al jugador y manejar las críticas internamente. Paredes, en tanto, se encargó de poner el foco en lo positivo del rendimiento de Aranda y en el aprendizaje que le dejará la experiencia.