Radio Pasión FM
Un local de McDonald's en la localidad italiana de Frattocchie, en las afueras de Roma, se convirtió en un punto de interés arqueológico y gastronómico. Durante su construcción en 2014, los equipos de obra encontraron un tramo de una antigua calzada romana que estaba conectada con la Vía Apia, una de las rutas más relevantes del Imperio.
Lejos de paralizar el proyecto, la compañía decidió adaptar el edificio para preservar el hallazgo. La inversión alcanzó aproximadamente 300.000 euros, que se destinaron a restaurar la estructura y a crear una zona de visitantes integrada al restaurante. Tras tres años de trabajos, el camino quedó visible a través de un pasillo con suelo de cristal que une el estacionamiento con el interior del local.
Los clientes también pueden apreciar el sitio desde varias áreas con piso transparente, mientras que el acceso al patrimonio cuenta con una entrada independiente ubicada detrás del carril de atención para automóviles, sin necesidad de comprar ningún producto. Según Gary He, autor del libro McAtlas: A Global Guide to the Golden Arches, que recopila locales singulares de la cadena, el acceso es gratuito.
En su inauguración, Mario Federico, entonces director general de McDonald's Italia, definió el local como el primer “restaurante-museo” de la compañía, combinando la actividad comercial con la preservación de un bien arqueológico de gran valor histórico para la región del Lacio.
El tramo descubierto corresponde a un desvío de la Vía Apia, construido entre los siglos II y I antes de Cristo. Se extiende por unos 46 metros y se mantuvo en uso aproximadamente tres siglos antes de quedar abandonado. La Vía Apia, iniciada en el año 312 a.C., es considerada la primera gran calzada de Europa y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Las excavaciones también revelaron que, después de dejar de ser un camino, el lugar funcionó como cementerio. Los arqueólogos encontraron los restos de tres hombres adultos enterrados en las cunetas laterales. Los esqueletos originales se retiraron para su estudio, pero en el sitio se exhiben réplicas de resina hechas con moldes de caucho aplicados directamente sobre los restos, garantizando la fidelidad de cada detalle.
La iniciativa se enmarca en una práctica común en Italia, donde empresas privadas colaboran con la conservación del patrimonio. Marcas como Bulgari, Fendi y Tod's también han financiado restauraciones de monumentos, fortaleciendo la alianza entre el sector privado y las autoridades públicas.