Radio Pasión FM
Uno de cada tres adolescentes chilenos entre 13 y 15 años reconoce haber usado un vapeador alguna vez. La cifra surge de la primera encuesta nacional sobre consumo de tabaco en jóvenes, elaborada por el Ministerio de Salud con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y que fue aplicada a más de 7 mil estudiantes de las 16 regiones del país.
El estudio, dado a conocer este jueves, muestra que el vapeo ya no es una excepción entre los escolares: un 14,8% declaró haber usado vapeadores con nicotina durante el último mes, mientras que el cigarrillo tradicional sigue presente pero con menor fuerza. Un 23,3% de los adolescentes dijo haber fumado cigarrillos alguna vez y un 9,3% se declaró fumador actual.
Para los especialistas, el dato más preocupante es que el vapeador se ha convertido en la primera experiencia con nicotina para toda una generación. "La probabilidad de que un niño que vapea sea después fumador es 10 veces mayor", advirtió Juan Carlos Ríos, director ejecutivo del Centro de Información Toxicológica de la Pontificia Universidad Católica de Chile (CITUC).
La broncopulmonar Carolina Herrera complementó esa alerta: algunos dispositivos pueden contener una cantidad de nicotina equivalente a varias cajetillas de cigarrillos, lo que incrementa el riesgo de dependencia desde edades tempranas. Además, cada calada incluye solventes que dañan el cerebro en pleno desarrollo y metales pesados que pueden afectar el coeficiente intelectual.
Parte del problema radica en la imagen que los jóvenes tienen de estos productos. Con sabores dulces, envases coloridos y diseños llamativos, los vapeadores se presentan como un accesorio moderno y "menos dañino" que el cigarrillo. La ministra de Salud, May Chomali, fue clara al respecto: "Nos llevan la delantera en la sensación de que esto no es dañino".
Sin embargo, la evidencia científica apunta en la dirección contraria. Claudia Bambs, directora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Católica, recordó que la nicotina afecta a un cerebro que todavía está en desarrollo y que comenzar a consumirla a edades tempranas aumenta el riesgo de dependencia y de enfermedades que pueden aparecer años después.
La encuesta es la primera medición nacional de este tipo y entrega una línea base para futuras políticas públicas. Los resultados confirman que el vapeo dejó de ser una curiosidad para instalarse como un hábito masivo entre los escolares chilenos, con consecuencias que recién se empiezan a dimensionar.