Radio Pasión FM
El Gobierno puso sobre la mesa una reforma al sistema penitenciario que apunta directo a los reclusos de mayor peligrosidad. La medida, enmarcada en la Agenda Contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), busca impedir que narcotraficantes y líderes criminales sigan operando desde los penales.
El subsecretario de Prevención del Delito, Gonzalo Guerrero, explicó que la iniciativa contempla un régimen de aislamiento más estricto, inspirado en el modelo italiano conocido como 41 bis. Según la autoridad, el cambio responde a una realidad que mutó: “Acá la estructura de la criminalidad cambió y la estructura también de las amenazas cambió”, sostuvo en conversación con Emol.
Uno de los ejes de la reforma es recortar las horas de permanencia en el patio. “Las personas que cometen delitos de mayor envergadura o que tienen una criminalidad mayor deben recibir un castigo que también debe ser mucho mayor”, afirmó Guerrero.
“Eso implica también la restricción de visitas, eso implica también la restricción de los medios de comunicación, eso implica incluso revisar la correspondencia” - Gonzalo Guerrero, subsecretario de Prevención del Delito
El esquema también contempla restricciones a las visitas, a los medios de comunicación y a la correspondencia de ciertos internos. La idea, según detalló el subsecretario, es alejar a los reclusos de los lugares donde se cometen los delitos y evitar que mantengan el control de actividades criminales desde la cárcel.
La reforma se da a conocer en medio de un debate público sobre la seguridad y el hacinamiento en las prisiones chilenas, aunque el foco de esta propuesta está puesto en los cabecillas del crimen organizado más que en la población penal general.