Radio Pasión FM
La reprogramación celular ha dejado de ser un concepto de laboratorio. Científicos de Harvard comenzaron a probar en humanos una terapia que busca restaurar células envejecidas, un paso que hasta hace poco parecía exclusivo de la ciencia ficción. La protagonista es ER-100, un tratamiento creado por Life Biosciences, compañía cofundada por David Sinclair, profesor de genética en Harvard Medical School.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó el ensayo clínico de fase 1 en enero de 2026, y en abril de este año un primer paciente ya recibió la inyección ocular. La meta no es alargar la vida de personas sanas, sino frenar el daño en enfermedades como el glaucoma de ángulo abierto y la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NAION), que afectan a las células ganglionares de la retina y pueden derivar en pérdida de visión.
ER-100 utiliza tres factores de transcripción conocidos como OCT4, SOX2 y KLF4, parte de los llamados factores de Yamanaka. Estos actúan como interruptores epigenéticos que modifican temporalmente la actividad genética sin alterar la secuencia del ADN. Según los investigadores, la clave es que la reprogramación sea parcial, para que las células recuperen rasgos juveniles sin perder su identidad, como ocurriría si se convirtieran en células madre.
La fase 1 se centrará en seguridad, tolerancia, respuesta inmunológica y posibles mejoras en la función visual. Los resultados en animales ya mostraron señales de recuperación de patrones epigenéticos, pero los científicos son cautelosos: todavía no hay evidencia clínica de que esta terapia pueda detener el envejecimiento general de una persona. El ensayo actual busca, ante todo, demostrar que intervenir sobre células humanas con esta técnica es seguro.
Pese a las limitaciones, el inicio de las pruebas en humanos marca un hito para la medicina regenerativa. Después de años de estudios en células y animales, la pregunta sobre si parte del envejecimiento celular puede modificarse tiene ahora el primer ensayo clínico autorizado por la FDA. El camino hacia una aplicación amplia sigue siendo largo, pero la puerta ya está abierta.