Radio Pasión FM
La Cordillera de los Andes esconde algunos de los paisajes más impactantes del planeta, y varios de sus glaciares pueden recorrerse caminando. Desde el imponente Perito Moreno hasta el circuito W de Torres del Paine, estos destinos ofrecen una experiencia única sobre hielo compacto, con grietas azuladas, paredes de varios metros y un entorno que cambia a cada paso.
Entre los imperdibles de la Patagonia argentina, el glaciar Perito Moreno destaca por su tamaño: 250 km² de hielo que se extienden hasta el lago Argentino. Es accesible desde El Calafate y permite dos modalidades de trekking: el minitrekking y el big ice, ambos con crampones y casco. Además, hay pasarelas perimetrales y visitas nocturnas bajo la Luna llena, una experiencia que combina el sonido de los desprendimientos con la quietud del entorno.
Otro coloso argentino es el glaciar Viedma, el más grande del Parque Nacional Los Glaciares y el más largo de Sudamérica, con 977 km² y un frente de hielo de 2,5 kilómetros de ancho. Desde 2017, su retroceso impide caminar sobre la superficie, pero las excursiones en barco desde Puerto Bahía Túnel permiten ver de cerca sus franjas oscuras, formadas por cenizas volcánicas acumuladas durante milenios.
En Bolivia, el glaciar Condoriri, a 60 kilómetros de La Paz, es para expedicionarios con buena adaptación a la altura. Las rutas superan los 4.000 metros, con un campamento base en la laguna Chiar Khota y tres días de caminata intensiva. Desde las morrenas altas se divisan los picos del Huayna Potosí, el Illimani y, a lo lejos, el Lago Titicaca.
El único representante chileno en esta lista es el Parque Nacional Torres del Paine, en la Patagonia. Con 227 mil hectáreas protegidas, su circuito W recorre más de 80 kilómetros en unos cinco días, cruzando estepa, bosques australes y enormes frentes glaciares. La meteorología es un factor clave: el clima cambia de forma extrema, por lo que hay que llevar equipamiento técnico adecuado y revisar los pronósticos antes de partir.
La nota original, firmada por Luísa Knaak para Meteored Argentina, destaca que estos glaciares no solo son paisajes de ensueño, sino también testimonios vivos de la historia climática del continente.