Radio Pasión FM
El folclorista, investigador y escritor colchagüino Mario Isidro Moreno, radicado en Punta Arenas desde 1967, compartió esta semana en PichilemuNews un adelanto de sus entrevistas a matrimonios campesinos de la Patagonia. El material, que quedó fuera de sus libros por el lenguaje directo de sus protagonistas, rescata la picardía y sencillez del habitante rural del sur de Chile.
Moreno es autor de obras como “Leyendas Colchagüinas” y “Protagonistas de la Historia de Magallanes”, esta última con gran éxito de venta. En esta ocasión, dio a conocer una conversación con una pareja que vive en un puesto de una estancia en la zona continental de Última Esperanza, Río Verde, San Gregorio, Laguna Blanca o Tierra del Fuego; los nombres y la residencia fueron cambiados a petición del propio Moreno.
Don Artemio y doña Hortensia, como los bautizó el escritor, relataron con humor cómo se conocieron: “El viejo me conoció en una estancia en que trabajaba, y de ahí le pidió mi mano a mi madrina”, contó ella. Él la describió de joven como “flaquita como piquete de alambrada”, mientras ella replicó que ahora él “parece tonel de grasa de capón”.
La conversación, que incluye bromas sobre la intimidad y la pandemia, llegó a un punto en que don Artemio confesó: “Como a mi mujer no le gusta la intimidad conmigo, he pensado irme a otro país”. La esposa, en tanto, aseguró que por el miedo al Covid “acá no se ha gritado un viva Chile hace ya bastante tiempo”.
Uno de los pasajes más llamativos es la anécdota de la perrita llamada “Última”, que la pareja adoptó por ser la última de la camada. Según narró Hortensia, un día en que su marido estaba atendiendo a la chancha, ella gritó: “¡Artemio! ¡échale la Última a la chancha y luego vienes a atender a las visitas!”. La confusión de los visitantes fue tal que “abrieron tamaños ojos y se fueron y no volvieron nunca más”.
Moreno explicó que este material forma parte de un trabajo más amplio de recopilación de la tradición oral, que ha divulgado en sus libros y en el suplemento El Sofá de El Magallanes, siempre con la debida autorización de los entrevistados.