Radio Pasión FM
Cuando se piensa en tiburones, la imagen típica remite a mares tropicales, escenas de películas o ataques temidos. Sin embargo, un reciente informe de la Shark Alliance —asociación internacional que agrupa a más de 100 organizaciones de conservación, científicas y de buceo— confirmó que en el Mar Báltico habitan al menos 18 especies diferentes de estos depredadores.
Entre las especies identificadas figuran el tiburón espinoso, el tiburón moteado, el marrajo y el tiburón azul. Pero el dato más llamativo es que incluso el tiburón ballena, el pez más grande del mundo, ha sido avistado ocasionalmente en esas aguas. La mayoría de los registros corresponden a incidentes aislados y poco frecuentes, aclararon los especialistas.
¿Por qué el Báltico no es un hogar ideal para los tiburones? Su salinidad es relativamente baja comparada con el mar abierto y los niveles de oxígeno varían según la zona. Esas condiciones no constituyen un hábitat óptimo para muchas especies, por lo que los expertos creen que algunos tiburones llegan casi por casualidad, mientras que otros se concentran en las zonas de transición hacia el Mar del Norte, donde el ambiente les resulta más favorable.
En el Mar del Norte, en tanto, los tiburones son más comunes. Una de las especies más conocidas es el tiburón cazón, que puede alcanzar hasta dos metros de longitud y que los investigadores observan especialmente al suroeste de Heligoland. Los científicos sospechan que esta especie utiliza esa zona para reproducirse y dar a luz a sus crías, junto a otras como el tiburón espinoso, el tiburón gato de manchas pequeñas y el tiburón liso.
A pesar de la alarma que suele despertar la palabra “tiburón”, los especialistas enfatizan que las especies que habitan los mares del Norte y Báltico no representan, en absoluto, un peligro automático para los humanos. La cultura popular y el cine han moldeado la imagen de un depredador agresivo, pero estos animales cumplen una función clave en el ecosistema marino: ayudan a regular las poblaciones de peces y a mantener el equilibrio natural del océano.
Para quienes veranean en esas costas, un eventual avistamiento sería un encuentro excepcional con un animal fascinante, y no una razón para evitar meterse al agua. “Quien logre ver un tiburón durante sus vacaciones en el Mar del Norte o el Mar Báltico vivirá un momento único”, señalaron los expertos, citando el artículo original de Bild.de.