Radio Pasión FM
Las intensas precipitaciones que cayeron esta semana sobre el norte de Chile provocaron la activación de quebradas y un aluvión que dejó parcialmente enterrada parte de la ciudad de Tocopilla, en la región de Antofagasta. El fenómeno, asociado a la DANA Aníbal, descargó en solo dos días más de 37,1 milímetros de agua en esa comuna, según datos de la Dirección Meteorológica de Chile.
El balance entregado por SENAPRED elevó a 810 las personas damnificadas, 1.152 albergadas y 276 viviendas con daño mayor, además de cerca de mil casas con daño menor. Afortunadamente, pese a la magnitud del flujo de barro, piedras y agua que bajó desde los cerros, no se registraron víctimas fatales.
Las medidas de mitigación construidas después del destructivo aluvión de agosto de 2015 fueron claves para canalizar el torrente. Las piscinas decantadoras frenaron parte del material, aunque el resto continuó por las calles, arrastrando vehículos y dejando una capa de tierra que en algunos sectores superó el metro de altura, según imágenes difundidas por vecinos.
En Arica e Iquique también se batieron récords. La estación de Arica anotó 8,6 mm en 24 horas el 17 de agosto, mientras que Iquique llegó a 6,6 mm al día siguiente, una cifra que multiplica por siete la lluvia anual que suele caer en esa zona. Taltal registró 33,4 mm, El Salvador 20,8 mm y Putre 20,8 mm.
El tipo de suelo del desierto, con escasa vegetación y baja capacidad de infiltración, junto a la cordillera de la costa que supera los 2.000 metros, favorecieron que el agua escurriera con fuerza hacia las quebradas. La DANA, un núcleo frío en altura, generó chubascos convectivos de alta intensidad en cortos periodos, un escenario distinto al de las lluvias frontales del centro sur del país.
Los trabajos de limpieza continúan en las zonas más afectadas de Tocopilla, donde el agua incluso cesó por momentos antes de que se produjera el flujo aluvional.