Radio Pasión FM
El presidente José Antonio Kast insinuó que el humedal urbano Rocuant‑Andalién, de 1.377 hectáreas en Talcahuano, podría reducirse porque "nadie lo usa". La propuesta generó debate inmediato, mientras científicos del Ministerio del Medio Ambiente y de la Universidad Austral de Chile recordaron que su función principal no es recreativa, sino hidrológica.
Durante lluvias intensas, la mayor parte del agua cae sobre techos, calles y estacionamientos, que impiden la infiltración y provocan escorrentías rápidas. En contraste, los suelos y la vegetación del humedal retienen parte del caudal, disminuyendo la velocidad de desplazamiento y ofreciendo tiempo para que el agua se infiltre o se almacene. Ese proceso, según el MMA, ayuda a atenuar inundaciones, amortiguar marejadas, retener sedimentos y mejorar la calidad del agua.
El caso de Valdivia, donde en julio de 2026 un río atmosférico dejó 197,61 mm de lluvia en 24 horas, ilustra la importancia de estos ecosistemas. Los humedales urbanos de la zona absorbieron millones de litros, funcionando como un "gigantesco escudo natural" según el investigador Ignacio Rodríguez del Centro de Humedales Río Cruces.
En Rocuant‑Andalién se han registrado cerca de 120 especies de aves, además de coipos y una diversa fauna acuática, reforzando su valor ecológico. La declaración oficial del MMA reconoce al humedal como uno de los 148 espacios protegidos a nivel nacional, con 25 en la Región del Biobío y tres en la comuna de Talcahuano.
Ante la sugerencia de recorte, los expertos subrayan que la utilidad de un humedal no depende del número de visitantes, sino de su capacidad para absorber y regular el agua. Reducir su superficie comprometería esa función esencial, aumentando el riesgo de inundaciones en futuros eventos climáticos extremos.