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El actual fenómeno de El Niño, que según la Oficina de Meteorología británica (Met Office) podría ser el más intenso en un siglo, no es solo un capricho de la naturaleza. Un nuevo estudio publicado en la revista Science revela que el cambio climático está detrás de su fortalecimiento sin precedentes.
Investigadores de la Universidad de Michigan analizaron núcleos de corales de las islas Galápagos, en el océano Pacífico oriental, y construyeron un historial de temperaturas que abarca los últimos mil años. La conclusión es contundente: los eventos de El Niño se han vuelto casi un 40% más fuertes en los últimos 40 años que en la era preindustrial, y no hay rastro de algo similar en el milenio anterior.
"No hemos encontrado ningún caso en el pasado en el que El Niño haya sido tan intenso como ahora, y demostramos que la intensidad de El Niño varía en paralelo con el calentamiento global", afirmó Julia Cole, autora principal del estudio.
El equipo examinó las capas de carbonato de calcio de los corales, que crecen entre uno y dos centímetros al año y registran la temperatura del agua donde se formaron. Combinando esos datos con análisis de isótopos de oxígeno, lograron reconstruir variaciones térmicas de siglos atrás. Los resultados muestran que los episodios más intensos se concentran en las últimas décadas, mientras que los anteriores mantenían un patrón de menor intensidad.
Además, los modelos climáticos descartaron que procesos naturales pudieran haber generado estas variaciones. "Nuestros hallazgos nos indican que los grandes eventos de El Niño de los últimos 40 años no son normales en el contexto de los últimos mil años", aseguró Cole.
El Niño, que provoca un calentamiento anómalo del Pacífico tropical cada pocos años, desata reacciones en cadena en la atmósfera global: lluvias torrenciales e inundaciones en unas zonas, sequías e incendios en otras. Para Chile, los pronósticos ya apuntan a una primavera lluviosa y temperaturas sobre lo normal en la zona central, tal como lo advirtió en agosto el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), que proyectó un 95% de probabilidad de intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre.
La investigadora fue enfática sobre las consecuencias: "Ningún país cuenta con los recursos necesarios para protegerse completamente de estos impactos. Esta es una razón más por la que debemos abandonar los combustibles fósiles, la raíz del problema".
El estudio también advierte que esta versión intensificada de El Niño, sumada al calentamiento global, podría elevar las temperaturas globales hasta 1,7 o 1,8 °C por encima de los niveles preindustriales. "La cuestión no es si el actual fenómeno de El Niño se producirá, sino cuán grave será y cuáles serán sus consecuencias", sentenció Cole.