Radio Pasión FM
El 26 de agosto de 2026 se observaron anomalías de temperatura subsuperficial del mar en el Pacífico occidental, con valores por debajo de lo normal a profundidades entre 150 y 200 metros, según datos de NOAA OISST y ClimateReanalyzer.
Este fenómeno ocurre mientras el evento de El Niño sigue mostrando temperaturas superficiales muy altas en el Pacífico central y oriental. La aparición de estas aguas frías no significa que El Niño esté terminando, sino que el océano profundo está comenzando a vaciar parte del reservorio de calor acumulado en la zona occidental del Pacífico.
En condiciones normales, los vientos alisios empujan el agua cálida hacia el oeste, acumulándola cerca de Indonesia. Durante El Niño, esos vientos se debilitan y la corriente de calor se desplaza hacia el centro y el este del Pacífico, profundizando la termoclina en esas áreas. El proceso inverso ocurre en el Pacífico occidental, donde la termoclina se vuelve más superficial y aparecen aguas frías a varios cientos de metros de profundidad.
Los expertos explican que este enfriamiento subsuperficial es una señal temprana de que el calor almacenado en el Pacífico ecuatorial está siendo descargado. Con el tiempo, esas aguas frías pueden propagarse hacia el centro y el este, reduciendo el soporte oceánico que mantiene las aguas superficiales anormalmente cálidas y contribuyendo al eventual debilitamiento del fenómeno.
Sin embargo, la presencia de estas anomalías frías no implica un cese inmediato del evento. El Niño puede seguir intensificándose en la superficie y mantener temperaturas elevadas durante varios meses más, mientras el proceso interno de disipación del calor avanza.
El monitoreo continuo de estas señales es crucial para anticipar cambios en la intensidad y duración de El Niño, lo que a su vez influye en los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones de Chile y del mundo.