Radio Pasión FM
Un informe conjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Climate and Clean Air Coalition (CCAC) destaca que las medidas para mejorar la calidad del aire pueden traducirse en ahorros económicos considerables. El documento, presentado en el marco del Día Internacional del Aire Limpio el 7 de septiembre, analiza 25 acciones que reducen emisiones, mejoran la salud y, al mismo tiempo, contribuyen a mitigar el cambio climático.
Según la Organización Mundial de la Salud, la exposición a aire contaminado está vinculada a alrededor de 7 millones de muertes prematuras al año. El informe señala que el costo de esa contaminación se refleja en consultas médicas, medicamentos, ausentismo laboral y la necesidad de cuidados especiales para grupos vulnerables como embarazadas, niños y adultos mayores.
Al evaluar los impactos económicos, los autores indican que una familia puede enfrentar gastos inesperados por enfermedades relacionadas con la calidad del aire, mientras que una empresa pierde jornadas productivas cuando sus trabajadores enferman. A escala nacional, esos costos se multiplican, generando una carga financiera que supera los millones de dólares.
El estudio subraya que muchas de las medidas propuestas tienen un doble beneficio: reducir contaminantes atmosféricos y gases de efecto invernadero. Mejorar el transporte público, fomentar la movilidad en bicicleta o a pie, adoptar vehículos menos contaminantes y optimizar la eficiencia energética son ejemplos de acciones que pueden generar ahorros tanto en salud como en energía.
Además, iniciativas menos visibles, como la modernización de sistemas de cocina y calefacción o la gestión adecuada de residuos, también aparecen como oportunidades para disminuir la carga económica de la contaminación. El informe concluye que, aunque los costos de implementación varían según el contexto local, el retorno económico de no actuar es sustancialmente mayor.
Con la alerta de mala calidad del aire cada vez más frecuente, el documento invita a autoridades y ciudadanos a considerar el impacto económico al diseñar políticas ambientales, ofreciendo una perspectiva más amplia que va más allá de la salud inmediata.