Radio Pasión FM
Una lluvia histórica azotó el centro de Nagoya el 8 de septiembre, acumulando 219,5 mm104,5 mm en apenas una hora, según la Agencia Meteorológica de Japón (JMA). La intensidad, equivalente al 45 % de la precipitación mensual típica, superó los registros desde 1890.
El torrente sobrecargó el sistema de drenaje urbano, provocando que el agua brotara con fuerza por las tapas de alcantarillas, creando lo que los testigos describieron como “géiseres urbanos”. Imágenes difundidas en redes mostraron chorros de agua alcanzando varios metros de altura, inundando calles y dejando vehículos atrapados bajo el nivel del asfalto.
Las inundaciones obligaron al cierre total del servicio de autobuses municipales durante la jornada y retrasaron la reanudación del metro, que sólo pudo volver a operar parcialmente a partir de las 22:30 h. Autoridades locales emitieron una alerta de nivel 4, que incluye evacuaciones obligatorias en zonas de riesgo, aunque algunas medidas fueron levantadas al disminuir los caudales.
El impacto también se sintió en la infraestructura crítica: se instalaron barreras temporales en estaciones de metro para evitar la entrada de agua, y se alertó sobre posibles retrasos en la carretera al día siguiente. La gravedad del fenómeno llevó al ayuntamiento a reforzar los protocolos de emergencia y a evaluar mejoras en el sistema de drenaje.
Según la JMA, la precipitación de una hora representa el pico más alto registrado en la historia reciente de la ciudad, lo que subraya la necesidad de adaptar la infraestructura urbana a eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes.