Radio Pasión FM
Cinco tormentas tropicales con nombre y ningún huracán. Ese es el balance del océano Atlántico a pocas semanas de su peak estadístico, y la temporada 2026 va camino de convertirse en la más tranquila en 60 años.
Septiembre es, históricamente, el mes de mayor actividad: las aguas superficiales alcanzan su temperatura más alta y las condiciones atmosféricas son las más propicias para que las tormentas se intensifiquen. Este año, en cambio, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) no prevé la formación de ningún ciclón tropical en el Atlántico, el Caribe ni el golfo de México durante los próximos siete días.
El fenómeno de El Niño, particularmente intenso en esta temporada, aparece como la razón principal de ese freno. En eventos fuertes como el actual suelen aumentar los cambios en la velocidad y dirección del viento, la llamada cizalladura, capaz de debilitar o directamente desarmar las tormentas antes de que se formen. Según el meteorólogo Chris Martz, se trata de la temporada más tranquila registrada hasta la fecha en términos de Energía Ciclónica Acumulada, con solo 4,4 unidades generadas al 6 de septiembre.
Una temporada media en el Atlántico produce 14 tormentas con nombre, siete huracanes y tres de gran intensidad. Hasta ahora, entre junio y septiembre se han registrado cinco sistemas de corta duración: Arthur, Bertha, Cristóbal, Dolly y Edouard. Solo Bertha, a finales de julio, se mantuvo más de un día en el Golfo.
En un año normal, el primer huracán ya debería haberse formado. Si no aparece uno antes del 11 de septiembre, 2026 pasará a registrar la fecha más tardía para la aparición del primero en la era satelital, superando el registro de Gustav en 2002 y Humberto en 2013.
La tranquilidad actual, eso sí, no garantiza un cierre calmado. Temporadas que arrancaron lentas, como 1992 y 1997, terminaron siendo activas incluso con El Niño muy fuerte. La temporada recién concluye el 30 de noviembre y, en el Caribe occidental y el golfo de México, octubre puede generar sistemas peligrosos: Wilma en 2005, Michael en 2018 y Milton en 2024 son antecedentes de ello.
La propia NOAA ya había anticipado en mayo una temporada bajo lo normal, y en su actualización de agosto proyectó una probabilidad de entre dos y seis huracanes, con hasta dos que podrían alcanzar categoría mayor. La agencia advirtió además que los desastres asociados a huracanes pueden ocurrir incluso en años de baja actividad general, y que basta un solo huracán tocando tierra de forma destructiva para que la temporada quede en la memoria. Por eso, el llamado es a no bajar la guardia.