Radio Pasión FM
El océano Pacífico sigue calentándose y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos elevó este 10 de septiembre sus proyecciones sobre El Niño. Según el boletín del Climate Prediction Center, existe un 75% de probabilidad de que el fenómeno alcance carácter histórico en el trimestre octubre-diciembre de 2026, superando la marca de +2,5 °C en el índice de tres meses que se usa como referencia desde 1950.
Las cifras que respaldan ese escenario son concretas. Las anomalías de temperatura superficial del mar superaron los +3,0 °C en el Pacífico ecuatorial oriental. El índice Niño-3.4, el más usado para medir la intensidad, subió a +1,8 °C en agosto; Niño-3 llegó a +2,5 °C y Niño-1+2, el más cercano a Sudamérica, trepó a +3,4 °C. Solo el Niño-4, más al oeste, bajó a +0,1 °C.
Bajo la superficie el calor también se acumula: hay anomalías que superan los +10 °C en profundidad, una "pila" de agua cálida que alimenta el fenómeno mientras no se diluya. A eso se suma el acoplamiento con la atmósfera, con vientos del oeste en niveles bajos y del este en altura extendidos desde el Pacífico occidental hacia el centro y este, e índices de Oscilación del Sur en valores negativos.
La NOAA mantiene además una probabilidad superior al 90% de un evento muy fuerte durante el otoño e invierno del Hemisferio Norte 2026-27, lo que cubre parte de la primavera y el verano chilenos. En el país, un El Niño intenso suele asociarse a más precipitaciones en la zona central y sur, y a un Pacífico más cálido frente a las costas.
En septiembre pasado, un análisis del Centro de Resiliencia Climática (CR2) contrastó el histórico El Niño de 1877-78 con las anomalías proyectadas para 2026, subrayando que la intensidad del fenómeno por sí sola no explica la magnitud de los desastres. Según Eugenia Gayo, subdirectora del CR2, la vulnerabilidad social y estructural previa amplificó los efectos del clima en el siglo XIX.
La próxima discusión diagnóstica de la NOAA está fijada para el 8 de octubre de 2026. Hasta entonces, las actualizaciones semanales seguirán midiendo el pulso del océano y la atmósfera.