Radio Pasión FM
Granizo del tamaño de pelotas de golf, vientos de temporal y lluvias intensas azotaron el sur y sureste de Brasil durante la tarde del jueves 10 de septiembre, dejando daños materiales y una serie de registros que los propios vecinos captaron con sus teléfonos.
El fenómeno se concentró en el interior del estado de São Paulo. Una de las ciudades más afectadas fue Presidente Epitácio, ubicada a orillas del Río Paraná, en el límite con el estado de Mato Grosso do Sul. Allí la caída de hielo fue particularmente fuerte: numerosos automóviles terminaron con los parabrisas quebrados y la carrocería abollada por el impacto de los granizos, que algunos medios locales describieron como del porte de pelotas de golf.
Más al sur, en Paraná, el tiempo severo también se sintió con fuerza durante la tarde y la noche del jueves. En Dois Vizinhos y otras localidades se registraron granizadas, mientras que en Santa Helena, a unos 80 kilómetros al norte de Foz de Iguazú, un habitante de un sector rural filmó una formación con forma de embudo descendiendo desde la nube. El video, difundido en redes sociales, muestra lo que a sus ojos parecía un tornado, aunque no existe confirmación visual de que haya tocado el suelo ni información oficial que lo respalde.
Las zonas afectadas se encontraban bajo alerta oficial del servicio meteorológico, que había advertido sobre la inestabilidad. Varios núcleos convectivos avanzaron desde el interior hacia el litoral, dejando precipitaciones abundantes en distintos estados del centro, sur y sureste del país.
El tamaño del granizo no es azaroso. Su volumen depende de la velocidad vertical que alcanza el viento dentro de la nube y de la masa que la piedra de hielo suma mientras permanece en suspensión. Las corrientes ascendentes y descendentes de las cumulonimbus —las nubes de tormenta de gran desarrollo vertical— mantienen el hielo subiendo y bajando mientras se le adhiere agua que se congela a alturas que en ocasiones superan los 8.000 metros. Mientras más tiempo permanece dentro de la nube, mayor es el granizo final.
Al caer, estas piedras de hielo alcanzan velocidades que según su tamaño pueden superar los 100 kilómetros por hora, suficientes para perjudicar plantaciones, comprometer infraestructura urbana y rural y poner en riesgo a las personas que no estén resguardadas durante una tormenta severa. Como referencia, el granizo más grande confirmado por la NOAA midió 16,7 centímetros y fue recolectado en 2026 en Illinois, Estados Unidos.