Radio Pasión FM
Desde el 12 de septiembre, la normativa chilena permite que adolescentes de 12 o 14 años abran cuentas bancarias con supervisión familiar. La medida busca fomentar la autonomía financiera y la toma de decisiones responsables. Según Gabriela Aceitón Cortés, periodista de Meteored, el acceso a una cuenta propia permite a los jóvenes experimentar con el gasto, el ahorro y la planificación de forma práctica.
Académicos de la Universidad de Chile, como Jaime Ruiz‑Tagle de la Facultad de Economía y Negocios, señalan que la experiencia temprana en la administración de recursos puede mejorar el desempeño financiero posterior. “Aprender a administrar recursos limitados favorece la capacidad de planificar y postergar recompensas”, explica Ruiz‑Tagle.
La estrategia nacional de inclusión financiera de 2024 identifica entre los desafíos de los jóvenes la alta presencia de deuda y problemas de morosidad. Por ello, la universidad recomienda que las familias entreguen cantidades determinadas de dinero para que los menores decidan cómo usarlo, practicando la planificación y la disciplina.
Sin embargo, la autonomía también conlleva riesgos. Esteban Puentes, académico de Economía, advierte sobre la posibilidad de que los menores oculten transacciones, subrayando la importancia de la supervisión continua. Marianella Abarzúa, psicóloga, enfatiza que el acompañamiento familiar debe ser “de un modo diferente” a medida que los adolescentes ganan independencia.
En resumen, la apertura de cuentas bancarias para adolescentes representa una oportunidad de aprendizaje práctico, siempre que se mantenga una supervisión adecuada y se fomente la educación financiera desde la educación básica.