Radio Pasión FM
Las intensas precipitaciones registradas en el invierno de 2026 han alterado el panorama hídrico de la Región de Coquimbo, pero el desafío para la pequeña agricultura persiste: transformar el agua disponible en reservas útiles para los meses de escasez.
Según el informe de Meteored Chile, a fines de agosto los embalses regionales alcanzaban el 56 % de su capacidad, frente al escaso 10 % de julio, gracias a lluvias abundantes y nieve acumulada en la cordillera. Sin embargo, expertos advierten que la vulnerabilidad hídrica no desaparece.
En este contexto, agricultores de Ovalle están implementando sistemas combinados que incluyen tranques acumuladores, riego por goteo, bombeo, filtración y fertirriego, bajo el apoyo de INDAP y la Comisión Nacional de Riego. Estas tecnologías permiten alcanzar eficiencias de aplicación cercanas al 90 %, superando los métodos tradicionales que pierden gran parte del recurso por escurrimiento y evaporación.
Datos del Catastro Agropecuario y Forestal 2021 indican que el 18,7 % de la superficie regada en Coquimbo sigue empleando técnicas tradicionales, mientras que el 81,3 % ya cuenta con sistemas tecnificados. La transición es crucial, pues la región ha registrado siete años consecutivos con caudales por debajo del promedio histórico.
El proyecto piloto en Ovalle muestra que la combinación de almacenamiento y riego eficiente no solo mejora la productividad, sino que también brinda mayor seguridad ante la variabilidad climática. Los agricultores destacan que, aunque la lluvia reciente brinda un respiro, la planificación a largo plazo sigue siendo esencial para enfrentar futuros periodos secos.
El Ministerio de Agricultura, a través de la Subsecretaría de Desarrollo Rural, ha señalado la necesidad de ampliar estos programas de tecnificación y apoyo financiero, con el objetivo de reducir la dependencia de fuentes de agua externas y fortalecer la resiliencia del sector agrícola chileno.