Radio Pasión FM
El 18 de septiembre de 2026, Santiago Vasquez explicó en Meteored Chile cómo la Agricultura 4.0 está cambiando la forma en que los productores utilizan la información meteorológica.
Según el artículo, varios sistemas frontales avanzarán sobre Chile esta semana, con precipitaciones previstas desde el Norte Chico hasta la Patagonia. Para muchos agricultores, conocer estas condiciones permite organizar actividades como riego, aplicaciones fitosanitarias o labores de campo en función del clima esperado.
Sin embargo, esa información es solo una parte de un proceso más amplio. La Agricultura 4.0 busca integrar datos de distintas fuentes y escalas para convertirlos en herramientas útiles para la toma de decisiones, incorporando tecnologías capaces de identificar patrones, anticipar riesgos y apoyar el manejo del predio.
Un punto clave es la disponibilidad de información que represente las condiciones reales donde se cultiva. Los datos macrozonales muestran tendencias generales, pero el comportamiento climático puede variar entre localidades e incluso dentro de un mismo predio debido al relieve, la orientación, la altitud y otros factores que generan microclimas.
Chile cuenta con la Red Agrometeorológica Nacional del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), que genera información en línea mediante estaciones automáticas y registra variables como temperatura, precipitación, humedad relativa, radiación, viento y temperatura del suelo. Además, procesa indicadores como evapotranspiración, grados día, horas frío y alertas fitosanitarias para apoyar la toma de decisiones del sector productivo.
Se menciona el mantenimiento de la estación meteorológica INIA La Platina como parte de esta red, que permite construir una cadena de información desde la escala macrozonal hasta la realidad específica de cada predio, analizando su variabilidad espacial y temporal antes de generar una recomendación.
El siguiente paso es transformar los datos acumulados en modelos capaces de anticipar comportamientos y riesgos. Un modelo agrícola puede combinar registros meteorológicos históricos, condiciones actuales, información del suelo, características del cultivo, imágenes satelitales y observaciones de campo para estimar escenarios futuros, pasando de mostrar lo que está ocurriendo a identificar qué podría ocurrir y cuándo actuar.
Ya existen iniciativas en Chile que utilizan inteligencia artificial y datos climáticos para desarrollar modelos predictivos orientados a anticipar riesgos de infestación de plagas. Un proyecto de INIA, por ejemplo, busca desarrollar un sistema de alerta temprana para Drosophila suzukii en berries de Maule y Ñuble.
La tecnología debe responder a una necesidad concreta del productor: incorporar sensores, drones o plataformas digitales no garantiza por sí mismo una mejor decisión si no parte de una demanda real y entrega información comprensible y utilizable.
Finalmente, la Agricultura 4.0 involucra el internet de las cosas (IoT) y el manejo de grandes volúmenes de información (Big Data). La FAO destaca que estas tecnologías pueden mejorar la eficiencia en el uso de agua e insumos y fortalecer la toma de decisiones, pero advierte que su adopción depende de factores como conectividad, costos, capacitación y adaptación de las soluciones a las condiciones locales.