Radio Pasión FM
La enfermedad boca-mano-pie, causada por virus del grupo Coxsackie, se presenta inicialmente con fiebre, decaimiento general y rechazo a los alimentos, según explicó Mariela Nilo, enfermera y docente adjunta de la carrera de Enfermería de la Universidad de O’Higgins.
Después de unos días aparecen lesiones dolorosas en la mucosa oral y una erupción cutánea con pequeñas ampollas en manos, pies y, menos frecuentemente, en la zona glútea. La experta señaló que el cuadro es autolimitado y los síntomas suelen desaparecer por sí solos en un plazo de 7 a 10 días.
"Lo distintivo de esta enfermedad es la aparición simultánea de estas lesiones en la boca, en las manos y en los pies, lo que la diferencia de otras afecciones virales o reacciones alérgicas, cuyas manifestaciones suelen ser más generalizadas o localizadas en una sola área" - Mariela Nilo
El periodo de incubación varía entre 3 y 6 días. El virus se transmite por contacto directo con personas infectadas, mediante objetos contaminados como juguetes y a través de partículas respiratorias al hablar, toser o estornudar.
Para reducir el contagio, Nilo recomendó lavado frecuente de manos con agua y jabón, especialmente al regresar al hogar, antes de comer y después de ir al baño o cambiar pañales. También enfatizó la limpieza cuidadosa de juguetes, objetos y superficies de uso habitual, así como la ventilación de los espacios abriendo puertas o ventanas al menos 15 minutos al día, incluso en jornadas frías.
En cuanto al manejo, no existe tratamiento antiviral específico; se centra en aliviar los síntomas. Se debe consultar al pediatra antes de administrar cualquier medicamento, ya que las dosis deben calcularse según el peso del niño. Mantener una adecuada hidratación es esencial, ofreciendo líquidos frecuentemente y alimentos blandos a temperatura ambiente o fríos para aliviar el dolor bucal.
Se debe buscar evaluación médica si persiste fiebre difícil de controlar, hay irritabilidad intensa, rechazo total de líquidos o alimentos, o si aparecen signos de infección en las lesiones como enrojecimiento, aumento de calor local, dolor o presencia de pus.
La docente concluyó que, aunque la enfermedad es frecuente y generalmente benigna, la prevención y la higiene son fundamentales para evitar brotes en entornos escolares y comunitarios.