Radio Pasión FM
El pasado martes 22 de septiembre, en Nueva York, Chile formalizó su adhesión al Escudo de las Américas, la alianza impulsada por Estados Unidos en el hemisferio que hasta entonces se conocía principalmente por su foco en el combate al narcotráfico. Con la firma, el país dejó de ser observador y pasó a integrarla como miembro pleno.
El texto conjunto al que se sumó incluye un componente menos visible: un capítulo económico que contempla el control de inversiones, los minerales críticos y la infraestructura digital. “Explorar mecanismos de control de inversiones” es una de las cuatro líneas económicas que Chile suscribió al adherir al Escudo, las otras tres son fortalecer la cooperación económica, resguardar las cadenas de suministro de minerales críticos y promover regulaciones para proveedores de confianza en infraestructura digital, aplicadas sin discriminación.
Esta decisión sitúa a Chile como el primero de sus tres pilares, antes que la seguridad y la coordinación multilateral, lo que contrasta con la imagen pública de la iniciativa. El acuerdo no fija plazos ni montos, sino que declara la intención de actuar de conformidad con las obligaciones legales internacionales y nacionales.
Para sostener los tres pilares, los países proponen profundizar la cooperación en inversión y economía, y coordinar posiciones comunes en foros regionales y multilaterales. También se plantea un paso institucional: pedir formalmente al presidente del Consejo Permanente de la OEA una reunión de consulta sobre la creación de un Órgano de Consulta bajo los artículos 6 y 13 del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), para evaluar una resolución de acción colectiva contra grupos delictivos.
El país pasó de observador a miembro pleno junto a Estados Unidos y otros trece países del hemisferio: Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.